A seis meses del inicio del Programa Sumo Primero, una de las principales fortalezas del proyecto es la modalidad de trabajo de acompañamiento en aula focalizado en mejorar las prácticas pedagógicas.

En el marco del fortalecimiento de la educación pública, el Ministerio de Educación implementa el Programa Sumo Primero cuyo principal objetivo es mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje de niños y niñas de 1° a 4° básico en la asignatura de matemática.

La intervención centrada en docentes y equipos directivos comenzó en 193 escuelas durante agosto del 2019, con tres líneas de acción que guían el quehacer de un equipo multidisciplinario: Didáctica de la Matemática, focalizada en el fortalecimiento de las capacidades docentes; Liderazgo Escolar, centrada en mejorar la gestión de los equipos directivos; y finalmente, Tecnologías de la Información y la Comunicación para la Educación, dedicada complementar la labor docente con diversos recursos digitales.

Dentro de las modalidades de trabajo de la línea de Didáctica se ha destacado el Acompañamiento en Aula, esta labor es realizada por un tutor que identifica desde la observación de clases las fortalezas y los aspectos a mejorar de cada docente para más tarde retroalimentar sus prácticas pedagógicas.

No obstante, este proceso no fue fácil, según cuenta Alejandra Mondaca, tutora que trabaja con ocho escuelas en la región de Valparaíso, donde explica que forjar lazos de trabajo colaborativo con otros profesionales no siempre es tarea sencilla. “Esto tiene mucho que ver con la cultura escolar, ellos sienten que no son parte de esta toma de decisiones. Por lo tanto, la reticencia inicial por parte de los profesores tiene que ver con la idea de imposición. Al principio, muchos pensaron que nosotros íbamos a evaluar su labor, y si eran o no profesionales competentes, sin embargo, se dan cuenta que Sumo Primero no es eso, sino que potencia lo que ya está en cada escuela de manera super contextualizada”.

De esta manera, la relación entre tutor y docente ha sido fundamental para la implementación, ya que a través este seguimiento se asegura la correcta instalación de las capacidades necesarias para abordar los desafíos de cada escuela. “Una vez que entienden lo que hacemos, comienzan a surgir las dudas y preguntas. Se forja una relación muy cercana de trabajo colaborativo donde los profesores mejoran sus clases”, recalca Mondaca.

Durante este proceso de acompañamiento, “observamos distintos avances en términos del uso de ciertas técnicas de enseñanza que potencian el pensamiento matemático, como es el uso de las devoluciones relacionadas con las dificultades o errores que emergen durante el trabajo matemático del estudiante y que mediante una o más preguntas, el docente hace que el estudiante pueda responder correctamente a su tarea”, dice Pedro Vidal, coordinador de la región Metropolitana.

“Me pareció super afable el acompañamiento, creo que el tutor no hace un quiebre en la clase. Si bien me evaluaba, esto siempre fue en el tenor de la crítica constructiva”, comenta Giovanna Leiva, profesora de la Escuela El Corazón de la región de Valparaíso.

“La experiencia me pareció super buena, no sólo el acompañamiento, sino que revisamos el material de clases, etc., esta modalidad sirve mucho porque siempre se hizo en un espacio de confianza, confidencialidad y crecimiento profesional”, cuenta Carla Sáez, profesora de 4° año básico.

El inicio del nuevo año escolar

“Durante el presente año esperamos continuar con el trabajo colaborativo que hemos realizado en las diferentes comunidades escolares donde está presente el Sumo Primero. Esta primera etapa de implementación sirvió para afianzar y coordinar un equipo de despliegue nacional, por lo cual tenemos plena confianza en que los niños y niñas seguirán mejorando sus habilidades matemáticas de manera significativa”. Con estas palabras Iván Díaz, director ejecutivo de Sumo Primero, comenta las proyecciones para la implementación 2020 de cara al trabajo con escuelas con altos desafíos. Uno de ellos es la escasez de tiempo tanto de docentes como de equipos directivos a propósito de excesivas cargas laborales, “aquí el proyecto impacta de manera muy positiva, ya que no le exigimos al profesor tiempo extra, sino que trabajamos en el tiempo que ya disponen”, explica Mondaca.

“La frecuencia de trabajo con los docentes fue clave para nosotros, sobre todo en un contexto donde muchas veces el tiempo no sobra. En este sentido, tuvimos jornadas muy fructíferas no sólo con los docentes del Programa, sino que también docentes de matemática de cursos superiores, de otras asignaturas, incluso profesionales PIE”, relata Pedro Vidal.

“Todas estas acciones son la base para comenzar los Estudios de Clase que se efectuarán este año 2020, y proyectamos que en cada escuela adscrita al programa se fortalezca la comunidad de aprendizaje en torno a la educación matemática desde los primeros años de formación escolar”, zanja Vidal.

En cuanto al trabajo de la línea de Liderazgo Escolar, “el desafío es poder abordar aspectos directamente relacionados con la práctica docente, a través del desarrollo de liderazgo pedagógico, pudiendo aplicar y hacer transversales los conocimientos adquiridos durante el año 2019”, dice Roberto Halim, facilitador de esta línea de acción.